miércoles, 2 de diciembre de 2015

HECHIZO




pregón atrompetado de semáforo
Pablo Cortina.










El ruido se detiene al paso de un ángel,
las jirafas imitan a María Antonieta
por seguir la sombra de su cuerpo
cuando marca el camino a la cama.


Todos quieren hacer duetos con sus orgasmos,
viajar por los recovecos de su interior
y lanzarse a la conquista de su espacio
con lazos furtivos sin alcanzarle el cuello.


Los ilusos entonan cantos nupciales,
las garzas se desnudan en el río.
De cada espejo nace un Olimpo
durante unos segundos ansiosos.


Todas las fieras caen al foso
cuando el ángel entona su pregón
atrompetado de semáforo
y la sangre se atasca en la garganta. 










miércoles, 25 de noviembre de 2015

LA VIDA ES UNA MUJER





Siempre con los brazos tendidos
nos pasea en sus alas a través de los años,
enseña lecciones sin abrir la boca
y nos despide cuando le pesan las almas.


Abuela, madre, hermana, hija, pareja o amiga
son la misma existencia en distintos rostros,
mitad del hombre desde que éste es hombre.


Mal infierno acoja a los demonios  
si estrangulan la vida en sus raíces
y la golpean por no saber cortarse las garras. 












sábado, 7 de noviembre de 2015

ÚLTIMO DÍA








Comienza a desvanecerse,
el veneno cae sobre la hierba.
Es el solitario protagonista
de un cuento aún por contar.
Nadie podrá impedírselo,
todo está planeado a la perfección.
La inmensidad del campo
refleja lo poco que es
y la tierra sólo le tendrá que absorber. 
Después, todo será muy parecido.
Tal vez ni te enteres.
El sol saldrá cada día
y, como hacen siempre,
pasarán las estaciones
cogidas de la mano
para jugar al corro de las patatas.




jueves, 1 de octubre de 2015

GRITO



Las paradas del metro guardan sus raíles
en un bolsillo carcomido por cangrejos invasores.


La larga espera se olvida atada
al humo del tren en un museo
con pisadas despegadas del suelo.


Socios y socias sacian su sed de sal en silencio
y yo abro las manos hasta crujir los huesos.


Munch me dibuja un grito si veo las noticias.


Arden mis llagas.
Tengo vida
(o eso dice mi voz).










domingo, 13 de septiembre de 2015

El puente de Segovia.









El puente está enfermo,
ha visto demasiadas tragedias.


Le han ensordecido los gritos del expirar,
su piel se ablanda por salpicaduras de ausencia
y dejó que robasen sus ojos
al marearse con los últimos vuelos.


El puente se hace añicos, 
puede con todo menos con la muerte. 


domingo, 23 de agosto de 2015

COLORES Y SOMBRAS




De contrastes vive la belleza.
Colores amantes y sombras ignífugas
prenden mecha al anochecer
del pájaro que se acicala
con la ventana abierta
donde chocan las olas
en un mar de pétalos
sobre la línea de la carne
y dibuja formas concéntricas
cuando un gemido dispara al silencio.












sábado, 11 de julio de 2015

MATRIA


  

 A Juana.



Sus brazos son mi primer nido.
La única bandera por la que moriría,
mi matria.


Ella nombra el color del cielo de mi niñez
y el eco de quien soy se repite en sus entrañas,
poderoso sustento que me une a fuertes raíces.


Mi saber nació al amparo de su ingenio,
cuando pisaba la biblioteca de su voz
aprendí que todo se hace de corazón.





Amor de madre.









miércoles, 24 de junio de 2015

Calle Rodrigo de Guevara, número 2. 3º C.





Es aquí, hay cumpleaños en el bloque. 

El crujido de la escalera te recibe 
con sus achaques vetustos.
Aún recuerda los pies que le han acariciado
al coser historias de idas y vueltas.


En una de sus aurículas -¿o era un ventrículo?-

oí rugir una sonrisa morena y hospitalaria,
como pájaro advenedizo me encandilé.
Cuatro pies mediterráneos 
acompañaron mi equipaje descalzos 
entre papeles, rastros difusos 
y el vocerío de la calle. 
Encontré un hogar junto a risas 
con eco en Alemania, 
debates en torno al balcón 
y cenas con afán de ser veganas. 


El tiempo nos hacía bailar a su ritmo frenético, 

el butanero tenor se convertía en gallo a las 8 
y de noche los gitanos roneaban a la luna. 


Ahora Madrid amamanta en silencio 

                                                  sus capilares,
el bloque se perfuma de reencuentro.
Inspiradores relucen sus ciento un anillos 
y el portón verde no se cansa de abrirse.






Ilustración de Ana Peñas  




domingo, 14 de junio de 2015

EL CIELO HUELE A PALOMITAS





A Almudena.



Abre otra ventana,
cada vez entra más claridad.
Reina en su laberinto
construido de ausencias
y nunca se pierde.
Aprendió a volar saltando.


Tiene la fuerza de Esparta en los pies,
destellos de embrujo en los ojos
y manos que saben curar.
Baila con el viento de junio
las canciones que dibuja la sierra.


Hoy el cielo huele a palomitas,
dulce esencia de niñez tatuada
en el mapa de su tesoro.











jueves, 4 de junio de 2015

CUANDO NACIÓ CRISTINA




A Cristina.




La tierra del vino fue espuma,
hubo una venus más
cuando nació Cristina.


Los rayos alumbraron su llegada,
sabían la sed de ella
en un mundo incompleto.


Se abrieron sus ojos de jade
ante nanas y olas de ternura
en el mar de los sentimientos.


Su primera sonrisa coronó
un vértice del triángulo
donde ruedo para ser yo.











miércoles, 20 de mayo de 2015

SU CARA DIBUJA VERANOS






 A Sonia.



Su cara dibuja veranos al soplo de un ángel.
Toca el cielo cuando se tapa los ojos
y peina playas cada amanecer.


Nada le impide dejar de ver amarillo
el asfalto donde vuelve la luz
otra vez a las diez de la noche
si levanta sonrisas de reencuentro.


A la sombra de un lápiz vela su mundo
cuando las musas le dicen donde mirar.










jueves, 9 de abril de 2015

VERTICALIDAD CON PARAGUAS





Soplos nos empujan al vacío
que cuelga de la cuerda floja.
Varios gatos han caído
        - y no de pie. -
El sonido de las costillas rotas
ya no hace llorar a nadie.


A lo lejos un paraguas se mueve
menos mal que ahora no llueve.





miércoles, 25 de marzo de 2015

PROMETEO ETÍLICO


¿Cómo diablos podré beber cuando esté muerto?
Charles Dickens



La copa de vino me desafía,
siempre tiene flujos que abrazar.
Yo la reto a costa de mi hígado
aunque el águila lo devore.


Me rindo de igual a igual
     -como en el amor-
hasta que tiende su trampa
y refleja mi imagen de carne.


Entonces me derrumbo si pienso
¿cómo diablos podré beber 
cuando esté muerto?




lunes, 16 de marzo de 2015

En el arroyo de la Libélula Lectora


Gracias a KolaborArte por lanzar la construcción de un cadáver exquisito continuando este cuento (la parte en cursiva). 


En el arroyo de la libélula lectora
el tiempo transcurría tan despacio…
tan despacio…

Que las letras caían una a una como plumas.

Los niños abrían los brazos para recogerlas,
los ancianos cerraban los ojos.

Todas las manos que estaban cerca
se buscaban para apretarse,
como intentando crear una red mágica
que atrapase para siempre ese momento…



Construyeron muñecos de letras
animados por la voz común
de sus sentimientos.

Cuando hizo frío los abrazaron,
el calor  también les acercó a ellos
acurrucados en sus sombras.

Todas las miradas tuvieron sentido,
el mundo empezó a llenarse de espejos
y no hubo nada que ocultar.

Esto sucedió el día que murió la soledad.




miércoles, 25 de febrero de 2015

NADIE QUIERE SER PAISAJE




Nadie quiere ser paisaje 

(Alejandra Pizarnik)



Me lo han contado muchas veces,
los girasoles no miran a las luces de leds
y se cierran ante la amenaza del ocaso.
Sus raíces se detienen si no hay agua,
no quieren otro calor.



Es cuestión de sentir,
no hace falta brillar.
Nadie quiere ser paisaje
si no hay ojos para verlo.





viernes, 13 de febrero de 2015

ERES TÚ.




Poesía eres tú
sólo cuando estás aquí.


El resto del tiempo
eres un cuchillo
afilado
y me rebanas la cabeza.


Mis temores son ciertos,
eso también es poesía
y eres tú.






miércoles, 4 de febrero de 2015

PRIMERO FUE EL FUEGO




Primero fue el fuego
hasta que volvieron a sentir frío.
Más tarde se refugiaron en piedra alzada.
Humo, mordazas y nichos les protegían.
Al lavarse la cara descubrieron la libertad
que ahora nos guía a los centros comerciales.





lunes, 12 de enero de 2015

HASTA LOS CATAPLINES



Estoy de crisis hasta los cataplines.
Se alteran mis humores
al leer manos manchadas de vergüenza,
manos que ataría al ojo por ojo
hasta verlas sin huesos
de no conformarse con acariciar.

Esas manos arañan
las bocas que lamen cubos de basura
y salivan al oír la puerta trasera del súper
donde hacen morcillas con la sangre de los cajeros,
esa gente que recuerda sonrisas en la calle
y no sabe qué hacer con sus manos
salvo agarrarse a la vida.