Mostrando entradas con la etiqueta recuerdo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta recuerdo. Mostrar todas las entradas

lunes, 29 de noviembre de 2021

En el nombre del padre

 




Hace tres años desde que mi padre vive en quienes lo recordamos. "En el nombre del padre", primer capítulo de Luminiscentes, va dedicado a su memoria. 



miércoles, 30 de enero de 2019

No amaneció


No amaneció. Al hacer lo contrario rompió otras aguas, los ojos de quienes lo amaban fueron ríos empujados por una negra sombra. Su madre lo volvió a acurrucar.

Mientras respiró sembró las flores de su ausencia, las abonó con sonrisas y crecieron por su buen hacer.

No amaneció porque ahora es luz.

A Antonio G. Maldonado García






martes, 21 de marzo de 2017

VEINTIÚN GRAMOS EXILIADOS




Somos la pequeña gota de un grifo gélido
que cede sus hijos a la tierra.


Mundo, mundo, uno a uno te vas llevando.


Se van envueltos en aire de tergal
y arañan el ayer
sus veintiún gramos exiliados.


Las cosas por hacer son dagas
en la boca de un faquir hambriento.
Camina sobre coronas de flores,
acaricia con manos de sangre
y mira a través de escarabajos inertes
clavados en tu pelo.









miércoles, 24 de junio de 2015

Calle Rodrigo de Guevara, número 2. 3º C.





Es aquí, hay cumpleaños en el bloque. 

El crujido de la escalera te recibe 
con sus achaques vetustos.
Aún recuerda los pies que le han acariciado
al coser historias de idas y vueltas.


En una de sus aurículas -¿o era un ventrículo?-

oí rugir una sonrisa morena y hospitalaria,
como pájaro advenedizo me encandilé.
Cuatro pies mediterráneos 
acompañaron mi equipaje descalzos 
entre papeles, rastros difusos 
y el vocerío de la calle. 
Encontré un hogar junto a risas 
con eco en Alemania, 
debates en torno al balcón 
y cenas con afán de ser veganas. 


El tiempo nos hacía bailar a su ritmo frenético, 

el butanero tenor se convertía en gallo a las 8 
y de noche los gitanos roneaban a la luna. 


Ahora Madrid amamanta en silencio 

                                                  sus capilares,
el bloque se perfuma de reencuentro.
Inspiradores relucen sus ciento un anillos 
y el portón verde no se cansa de abrirse.






Ilustración de Ana Peñas