Faltan habitantes en
Villamanrique,
tras el paso del verano y
San Miguel
comienza su noche de fríos
amaneceres.
El pueblo se consuela;
teje recuerdos
en los corazones de
quienes disfrutan
al llenar sus calles y
estancias,
enseñándole cómo debería
ser.
Cuando le congela la
soledad,
se cubre con una manta de palabras
porque tiene poetas y
amantes.
– Valga la redundancia. –
Villamanrique huele a
teatro, poesía
e historia, narrada por el
hilo del tiempo
cuando atraviesa a quienes lo respiran.
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