Nació entre ratas y migajas de pan
heredando el hambre de sus padres.
Fue víctima de sus abuelos, gañanes sin modales
que torcieron su brote con el hilo que los movía:
Miedo a la gente,
pánico a las máquinas
y sufrir cada día.
Heredó todo esto, el pasado,
pero los tiempos cambiaron.
Hubo quien no quiso verlo,
y bañándose en ignorancia
cortaron sus primeras hojas.
En tiempos de ocultas luchas se movió,
creciendo rodeado de cartones y humo.
Cambió el viento, cambió la gente
que su corteza arañó por ser quien había sido.
El tiempo siguió tejiendo pasado
encontrándole un lugar entre el sol y la sombra,
y con raíces torcidas,
mal germinado,
con pocas hojas
y su corteza arañada
floreció.
Esperamos su fruto.