Camina
con pasos de lluvia,
llega
hacia mí, hace charcos
y me
besa con fuerza mareomotriz.
Sus
olas balancean mi cuerpo,
náufrago
de razón alguna.
Corrientes
de agua salada fluyen
por sus
venas para ser vapor
en el
cielo de mi boca.
Si le
miro tan solo veo agua
en su
más perfecta armonía.