martes, 29 de agosto de 2017

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A Paco Maldonado Torrijos.




No cierres los soles que evaporan
tus lágrimas. Todavía no.
Se rompe el marco de la memoria
si los encierras y la muerte se revive.
Enrédate en el paño de las horas,
baila al son de cada minuto con tus huesos
raídos por los combates a campo abierto.
Mantén el pulso inconsciente,
mueve el hilo a las moiras.
Tú que guardas el secreto de los árboles
extiende al neonato que fuiste.
Si la vida te duele, la ausencia apuñala.